lunes, 21 de marzo de 2011

El monólogo de Luis Piedrahita, ayer, de 20 de marzo de 2011, en la Sexta. Los rocecillos.


Sencillamente, sublime. ¡Qué monologo! Se nota que viene de un cómico profesional. Hecho con maestría y ejecutado de manera genial. Cumple todos los requisitos del monólogo que se puede analizar lingüísticamente. Este análisis lingüístico permite, además, comprobar cómo se ha llevado a cabo el proceso de construcción y cuáles han sido los elementos lingüísticos, en concreto, las marcas y los indicadores, que lo fundamentan.
En primer lugar, se trata de un texto bien construido: primero presenta el tema (yo venía a hablar de la zona más sensible del ser humano/ el capó del coche) y luego traba tres razones para los rocecillos del coche: los coches se rayan por tres razones principalmente:
(1)  fiarse de otro al aparcar
(2)   la columna/ fantasma
(3)  el bolardo/ o pivote­/ invisible// que no lo ves/ lo oyes

Los tres tópicos principales se van desgranando, apoyados por subtópicos, como la reflexión metalingüística de lo que es muy de madre: ni columna ni columno; el golpe en la rodilla, extendido en el tiempo como en Padre de familia; o la hipérbole llevada al extremo ridículo de “curar” el coche a lametazos.
Luis Piedrahita, el rey de las cosas pequeñas, adereza esta increíble narración sobre los rocecillos con un lenguaje gestual bien consolidado; con el despliegue de otras voces; con algunas apelaciones al público que este premia con sus continuas risas y aplausos. Además, va desgranando frases que luego retoma. Así, lo hace en el remate del monólogo, construido a partir del doble sentido de la unidad fraseológica el roce hace el cariño:
 señores/ señoras/ quizá esta sea la única demostración clara y evidente de que el roce hace el cariño/ muchas gracias/ buenas noches

El magistral talento de un genio del monólogo, Luis Piedrahita, convierte a este texto humorístico en una pieza estupenda para el análisis lingüístico. Con estas claves, animo a los lectores a que emprendan esta descripción. ¿Quién lo inicia?

4 comentarios:

  1. Fantástico análisis. Te dejo el link del monólogo por si alguien no lo ha visto.

    http://www.lasexta.com/sextatv/elclubdelacomedia/luis_piedrahita__dale_todo__gira__gira__endereza/221041/5381

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  2. Sí, es fácil encontrar el link desde la página de La Sexta. Disfrutadlo porque es de lo mejor que se ha visto en esta nueva edición de El Club de la Comedia. Eso sí, sin desmerecer al monólogo de Leo Harlem: http://www.lasexta.com/sextatv/elclubdelacomedia/leo_harlem___dios__tengo_tripita/208531/5381
    Gracias.

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  3. Muy bueno el monólogo, y además sirve para ilustrar dos ideas de la Teoría de la Relevancia: la relación entre intención informativa e intención comunicativa y las fases previas a la comunicación (intención, reconocimiento de la intención, reconocimiento mutuo de la intención).

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  4. Sí, la explicación relevantista también resulta muy útil para observar las intenciones de hablante y oyente, es decir, del humorista y de su audiencia. Evidentemente, el público del teatro o que sigue el programa desde casa se predispone a ver un programa de humor, lo cual facilita mucho las cosas. En este caso concreto es especialmente llamativo el lenguaje no verbal que resulta ostensivamente relevante y que se ha calculado para lograr los efectos perseguidos.
    Sobre el Club de la Comedia y esta explicación relevantista ha trabajado F. Yus en 2004 y 2009. Considera Yus (2004) que El Club de la Comedia utiliza dos tipos de estrategias principales, ambas basadas en el Principio de Relevancia de Sperber y Wilson:
    -En primer lugar, algunas estrategias se localizan en determinados periodos del discurso y en cómo se procesan estos.
    -En segundo lugar, los humoristas juegan con los conocimientos culturales de la audiencia (con el entorno cognitivo mutuo), de modo que los efectos se derivan cuando se contrasta dicho conocimiento con las asunciones que se hacen mutuamente manifiestas durante la representación. Es decir, se activa una premisa determinada, pero se deducen unas conclusiones que no se esperan.
    Evidentemente, esta explicación podría servir para analizar este monólogo. Pero, ¿qué ocurre con su organización discursiva, que es en parte responsable de su éxito? ¿Dónde queda el "ethos" del humorista, esto es, la construcción de su personaje? ¿Qué papel desempeñan los exponentes lingüísticos en el éxito del humor?

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